El uso diario y cada vez más extendido de las tecnologías supone, además de múltiples beneficios personales y educativos, unas relaciones paralelas a las del mundo real.

Qué es la ciberconvivencia
Esas relaciones forman parte de la ciberconvivencia que, según explica el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), abarca las relaciones que “o bien se originan en Internet, o bien se inician en persona, pero se extienden fácil y rápidamente al ámbito digital”. Además, se distinguen de las relaciones en persona en que las digitales pueden tener consecuencias relacionadas con la inmediatez, la viralidad, la desinhibición, la sensación de anonimato, etc.
Importancia de la ciberconvivencia en la educación
Como en cualquier lugar en el que coincidamos con otras personas, en los centros escolares se generan relaciones. Esa convivencia ocupa una parte importante del día y puede también extenderse al ámbito digital una vez la jornada de clases ha terminado. Es por ello que promover una buena ciberconvivencia desde los centros escolares es esencial.
El INCIBE recuerda a este respecto que esto no es solo tarea del equipo directivo del centro o de las personas coordinadoras, sino también de cada docente, ya que se convierte en modelo a seguir para su alumnado. Por otra parte, su papel en la detección temprana de conflictos ayuda a solucionarlos más rápido, ya se hayan iniciado en la clase, en el patio o en Internet.
Ciberconvivencia positiva
Para conseguir ese buen ambiente tanto en centros educativos como fuera de ellos es necesario promover la ciberconvivencia positiva, condición imprescindible para una educación de calidad y el marco indispensable para la erradicación del acoso, recoge el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).
Qué es la ciberconvivencia positiva
Según indica el INTEF en su página web, la convivencia es “establecer relaciones, construir vínculos, mantenerlos y reconstruirlos” y por ello se basa en cuatro principios básicos:

Beneficios de la ciberconvivencia positiva
Entre los principales beneficios de la ciberconvivencia positiva se encuentran la creación de un entorno virtual seguro y enriquecedor, el fomento de la empatía, el respeto y el trabajo en equipo, así como la capacidad de distinguir información y recursos valiosos para el aprendizaje y el bienestar.
Cómo promover la ciberconvivencia
El INCIBE confiere especial importancia a la promoción de la ciberconvivencia positiva en los centros educativos. Para ello, a nivel general insta a revisar el Proyecto Educativo del Centro para comprobar que aborda temáticas como el uso responsable de redes sociales o la resolución de conflictos en línea, a valorar la puesta en marcha de un programa de participación activa del alumnado a través de actividades como la mentoría o la mediación entre iguales, y a revisar los documentos de referencia del centro teniendo en cuenta a las personas con necesidades específicas o en situación de diversidad.
Además, habla de un plan específico de convivencia en el que recomienda implicar a alumnos y alumnas, profesorado y personal de administración y servicios.
Estrategias para fomentar una ciberconvivencia positiva
De forma más específica, la web especializada pantallasamigas.net expone una serie de consejos para promover la ciberconvivencia positiva en todos los ámbitos:

Buenas prácticas contra el ciberacoso
Esa última actitud resulta esencial en el mundo digital, ya que uno de los principales objetivos de la buena convivencia online es evitar el ciberacoso. En muchas ocasiones, ese tipo de maltrato contra otros usuarios se inicia entre compañeros y compañeras de clase. Por eso el INCIBE ofrece unas pautas para los docentes:

Recursos:
- Artículo – Netiqueta qué es y para qué sirve
- Artículo – #StopCiberbullying: enfoque integral para la convivencia online
- Artículo – ¿Qué es un troll y un hater en internet?

