En la era digital, las redes sociales forman parte del día a día de niños, niñas y adolescentes. YouTube, TikTok, Instagram o Twitch no solo son plataformas de entretenimiento: también son espacios donde se crean referentes, modelos de conducta y vínculos emocionales con personas que, en realidad, no forman parte de la vida cotidiana. Estos lazos se conocen como relaciones parasociales y, aunque pueden parecer inofensivos, tienen un impacto notable en la manera en que los y las jóvenes entienden la amistad, el amor, la autoestima y la pertenencia a un grupo.
Para madres y padres, comprender qué son las relaciones parasociales es clave para acompañar a sus hijos e hijas en un uso saludable de internet. No se trata de demonizar las redes ni de prohibir su uso, sino de identificar cómo funcionan estos vínculos, qué necesidades emocionales cubren y cuáles son sus riesgos potenciales. Del mismo modo que antes se seguía a cantantes o actores de cine, hoy los y las adolescentes pueden sentir una conexión intensa con streamers, influencers o personajes de ficción digital.
En este artículo veremos qué son las relaciones parasociales, por qué se forman en la adolescencia, qué efectos psicológicos tienen y cómo abordarlas desde la educación familiar y escolar. La idea no es alarmar, sino ofrecer herramientas y claves para que los y las jóvenes desarrollen una relación más consciente y equilibrada con las figuras mediáticas que siguen en sus pantallas.

¿Qué es una relación parasocial?
Una relación parasocial (o interacción parasocial) es un tipo de vínculo psicológico unidireccional que una persona establece con una figura mediática: un influencer, celebridad, personaje ficticio, streamer, etc. El o la joven puede sentir que “conoce” a esa persona, puede admirarla, incluso imaginar que tienen una amistad, aunque la otra parte no le conoce.
Diferencias entre relación social y parasocial
Las relaciones sociales y las parasociales son muy distintas en su naturaleza. Una relación social se basa en la reciprocidad: dos personas interactúan, se escuchan, se responden y generan expectativas mutuas. Existe un equilibrio, porque ambas partes se reconocen y tienen cierto grado de responsabilidad en el vínculo.
En cambio, en una relación parasocial la dinámica es unidireccional. El o la adolescente siente cercanía, admiración o incluso amistad hacia una figura mediática, pero esa persona no le conoce ni interactúa de manera individualizada con él o ella. La relación se construye a partir de lo que la figura muestra públicamente —vídeos, publicaciones, transmisiones en directo— y no de una comunicación real.
Otra diferencia clave está en el control de la relación. En los vínculos sociales, los y las jóvenes pueden negociar, resolver conflictos, fortalecer o debilitar la relación según lo que ocurra en la interacción. En cambio, en las relaciones parasociales el control está completamente del lado del creador de contenido: el o la adolescente consume lo que se publica y no puede influir en el desarrollo de esa “conexión”.
Por último, también cambia el impacto emocional. En una amistad real, las emociones positivas o negativas se generan en un contexto compartido, con experiencias vividas entre ambas partes. En una relación parasocial, en cambio, las emociones surgen de una percepción idealizada y pueden ser más intensas o distorsionadas, porque no hay confrontación con la realidad de la otra persona.

Ejemplos comunes en redes sociales
Las redes sociales están llenas de situaciones que ilustran este fenómeno. Muchos y muchas adolescentes sienten que conocen a sus influencers favoritos de Instagram, TikTok o YouTube, porque siguen cada vídeo, cada historia y cada comentario. Algo parecido ocurre con los streamers, cuya interacción constante a través de chats en directo da la impresión de cercanía, aunque se trate de una audiencia masiva.
También los personajes de series, películas o videojuegos generan admiración e incluso fantasías de amistad o de amor. En casos más intensos, aparecen fanatismos donde los y las jóvenes siguen obsesivamente cada detalle de la vida de una persona famosa, convencidos de que existe una conexión especial, aunque nunca hayan cruzado una palabra con él o ella.
¿Por qué se forman estas relaciones en adolescentes?
Aunque cualquier persona puede formar este tipo de vínculos, los y las adolescentes son especialmente propensos a generarlos porque se encuentran en una etapa de desarrollo de la identidad y pueden ser más vulnerables e influenciables por las figuras mediáticas que admiran, desarrollándose así ciertas condiciones que facilitan las relaciones parasociales.
El papel de influencers y creadores de contenido
Los creadores y creadoras de contenido ejercen un papel muy influyente en este proceso. A través de sus vídeos, directos o publicaciones logran generar una sensación de proximidad. Hablar directamente a la cámara, contar anécdotas personales o mostrar rutinas diarias refuerza la idea de intimidad. La constancia en la publicación de contenidos genera además familiaridad, como si formaran parte de la vida cotidiana del espectador o espectadora.
Otro factor determinante es la autenticidad percibida. Aunque las imágenes y vídeos estén seleccionados con cuidado, para los y las adolescentes se presentan como momentos sinceros y espontáneos. Esto aumenta la confianza y el apego hacia la figura mediática. Finalmente, la identificación juega un papel fundamental: cuando un o una influencer comparte valores, intereses o aspiraciones similares, el o la adolescente se siente reflejado y encuentra en esa persona un modelo con el que conectar emocionalmente.
Vulnerabilidad emocional y búsqueda de pertenencia
La adolescencia es una etapa en la que los y las jóvenes buscan construir su identidad y encontrar un lugar en el mundo: quiénes son, a qué grupo pertenecen, qué valores adoptar. En esa búsqueda se encuentran con diversas figuras mediáticas, en las redes y en la tele, que se muestran como modelos o ejemplos aspiracionales.
Además, esa necesidad de pertenencia y de aceptación puede encontrar respuesta en comunidades de fans que giran en torno a una figura mediática. Para quienes se sienten inseguros o carecen de apoyo social real, estas relaciones pueden llenar un vacío emocional.
Diversos estudios señalan que los y las adolescentes que sufren ansiedad social o rechazo escolar son más propensos a desarrollar vínculos intensos con celebridades o influencers. La relación parasocial se convierte en un refugio donde no hay riesgo de juicio ni de conflicto, y donde el o la joven siente que recibe comprensión y compañía, aunque se trate de una ilusión.
Efectos psicológicos de las relaciones parasociales
Como todo fenómeno psicológico, las relaciones parasociales tienen efectos que pueden ser tanto beneficiosos como todo lo contrario. Importa el grado de intensidad, las circunstancias personales, la frecuencia, y cuánto se usan para sustituir relaciones reales.

Amor parasocial y dependencia emocional
En algunos casos, según las circunstancias, algunos y algunas adolescentes llegan a experimentar un apego muy fuerte hacia la figura mediática. Puede haber idealización, sentimientos de amor unilateral o dependencia emocional. Estos vínculos se caracterizan por expectativas poco realistas, como creer que la celebridad comprende sus problemas o responde a sus emociones. La frustración aparece cuando esas expectativas no se cumplen. En situaciones extremas, la relación parasocial puede llegar a interferir en la vida cotidiana, restando tiempo y energía a las relaciones reales.
Impacto en la autoestima y la percepción social
Las redes sociales también fomentan comparaciones constantes. Muchos contenidos promueven estándares de belleza, éxito, estilo de vida ideal, lo que puede llevar a que el o la adolescente se sienta insuficiente. Estudios muestran que la autoestima puede bajar si la persona hace comparaciones ascendentes en redes. Este efecto se intensifica en jóvenes que ya tienen inseguridades, pues dependen más de la validación externa en forma de likes, comentarios o visualizaciones.
El riesgo de aislamiento social también está presente. Cuando el tiempo invertido en relaciones parasociales sustituye la interacción con amigos, amigas y familiares, el o la adolescente puede sentirse solo a pesar de estar “conectado”. Además, investigaciones recientes han encontrado correlaciones entre un uso elevado de redes sociales y síntomas de depresión, ansiedad o problemas de sueño, lo que refuerza la importancia de un consumo equilibrado.
¿Qué dice la ciencia sobre las relaciones parasociales?
Diversas investigaciones científicas han confirmado que las relaciones parasociales son especialmente comunes en la adolescencia. Por ejemplo, un estudio publicado en Developmental Psychology mostró que más del 60% de los y las adolescentes consideraban a su figura mediática favorita como un “compañero de relación”, lo que revela un fuerte componente emocional. Otro trabajo, centrado en el uso de redes sociales, concluyó que la exposición frecuente a influencers incrementa la intensidad de estos vínculos.
Desde la neurociencia, se sabe que el cerebro adolescente es particularmente sensible a las recompensas sociales y a la validación externa. Esto significa que likes, comentarios y la aparente cercanía con figuras mediáticas activan los circuitos cerebrales de recompensa de manera más intensa que en adultos, lo que ayuda a explicar por qué las relaciones parasociales resultan tan atractivas en esta etapa de la vida.
Los efectos no siempre son negativos. Algunas investigaciones recientes señalan que, cuando la figura mediática transmite valores positivos, puede influir de forma beneficiosa en la audiencia, promoviendo actitudes saludables y reduciendo estigmas. Sin embargo, también advierten del peligro de idealizar estilos de vida irreales que afectan a la salud mental y al bienestar de los y las jóvenes.
¿Cómo abordar las relaciones parasociales en jóvenes?
Frente a este fenómeno, la clave no está en prohibir sino en acompañar. La adolescencia necesita aprender a diferenciar entre la cercanía aparente que generan las redes y las relaciones auténticas de la vida real. Te ofrecemos algunas claves para ello.
Claves para padres, madres y educadores

Finalmente, conviene recordar que las relaciones parasociales no son necesariamente negativas: cuando un creador o creadora de contenido transmite valores positivos, pueden convertirse en una oportunidad para reflexionar y aprender junto con los y las jóvenes.

