El aumento del tiempo frente a las pantallas ha aumentado exponencialmente en los últimos años y ya es una realidad que afecta a los distintos rangos de edad. Y, aunque tiene consecuencias para todos, niños, niñas y adolescentes son el sector de población más vulnerable a esos efectos nocivos.
¿Qué dicen las cifras sobre el uso de pantallas?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso excesivo de pantallas y la escasa actividad física van de la mano. En este sentido, su página web destaca que cada año se producen más de 5 millones de muertes en el mundo debido al incumplimiento de sus recomendaciones sobre actividad física. Además, indica que más del 23% de las personas adultas y del 80% de los y las adolescentes no realizan suficiente actividad física. Para tratar de reducir estos porcentajes, la OMS recomienda establecer buenas costumbres relacionadas con la actividad física, el sedentarismo y el sueño que influirán a lo largo de la infancia, la adolescencia e incluso la edad adulta.
Efectos de las pantallas en el desarrollo del cerebro
Al margen de las consecuencias físicas como sequedad, fatiga ocular, retraso en el desarrollo de habilidades motoras como gatear y caminar o adopción de malas posturas, el uso excesivo de pantallas tiene otro tipo de consecuencias que en principio pueden resultar menos visibles, pero son igualmente relevantes.
Consecuencias cognitivas y lingüísticas
El aprendizaje en la infancia se basa, según el Centro de Neurología Avanzada (CNA), en la exploración del entorno, la observación y la imitación de las conductas adultas. Y uno de los efectos de las pantallas es la inhibición de la capacidad para observar, concentrarse, imitar y experimentar. Ejemplo de ello es el de niños y niñas que mientras hacen las tareas escolares tienen al lado una pantalla con un contenido de entretenimiento y ven afectado su rendimiento.
En ese mismo sentido, la exposición excesiva a la tecnología afecta a las habilidades lingüísticas de niños y niñas. Cuanto más tiempo pasen delante de una pantalla, menos frecuentes serán las interacciones verbales con familiares o cuidadores y muchas de ellas serán de baja calidad (pocos diálogos recíprocos sin intercambio de expresiones faciales).
Impacto socioemocional y comportamental
Esa reducción de los diálogos también supone consecuencias a nivel social en aspectos como la comunicación verbal y no verbal y la empatía. Además, los infantes que consumen mucho contenido en pantalla son propensos a desarrollar problemas de conducta relacionados con la disminución de confianza en sí mismos y en los demás que, a su vez, pueden generar frustración, impulsividad y falta de dominio de las emociones, indica el CNA.

Recomendaciones sobre el uso de pantallas en niños
Para paliar estas consecuencias existen diversas recomendaciones, todas ellas basadas en la idea de adoptar unos hábitos saludables que puedan mantenerse con el paso de los años y las etapas vitales.
Guías y límites según la OMS
En este sentido, la OMS establece un determinado tiempo de uso de pantallas recomendado para cada franja de edad. Antes de los 2 años invita a un consumo cero de tecnología; entre los 2 y los 4, un máximo de una hora al día; y entre los 5 y los 17, un máximo de dos horas diarias.
Estrategias para un uso equilibrado en casa
Uno de los objetivos principales de esa limitación del tiempo frente a pantallas es alcanzar un equilibrio saludable entre las actividades que contribuyen a desarrollar las habilidades cognitivas y socioemocionales adecuadas a cada edad y las actividades propias de unas generaciones que crecen en un mundo digitalizado.
La American Academy of Pediatrics recomienda en este sentido priorizar los juguetes analógicos a aquellos que cuentan con una pantalla. En el momento de la selección de juguetes recuerda:
- Tener en cuenta que el principal fin de jugar con juguetes es el fomento de las relaciones afectivas y de apoyo con otras personas y no tanto un fin educativo.
- Conviene elegir juguetes que no estimulen demasiado a los niños y niñas y que les den margen para desarrollar la imaginación.
- Los libros infantiles pueden ayudarles a divertirse con juegos de simulación.
- Restringir el tiempo de videojuegos y prestar atención a la hora de elegirlos, ya que deben ser apropiados para su nivel de desarrollo. Tampoco está de más que los jueguen bajo la supervisión de una persona adulta.
Equilibrio entre pantallas y bienestar infantil
UNICEF también recoge en su página web una serie de consejos para alcanzar ese equilibrio. De manera general, destaca tres aspectos esenciales que deben aplicar las personas adultas.


